El seguro apunta a la colaboración público-privada para dar cobertura a futuras pandemias

by Comunicación

La Fundación de Estudios Financieros (FEF) ha presentado el estudio “Un capital de resiliencia ante futuras pandemias, posible únicamente desde un modelo de cobertura público-privada”, que tiene como objetivo diseñar un modelo que permita crear un capital de resiliencia que permita a las empresas resistir financieramente una situación como la que se ha vivido en el último año.

Un estudio desarrollado por Inmaculada Domínguez, profesora del Departamento de Economía Financiera de la Universidad de Extremadura, y Enrique Devesa, profesor del Departamento de Economía Financiera y Matemática de la Universidad de Valencia.

El estudio concluye que, para que la previsión contra las consecuencias económicas de una pandemia sea adecuada, se ha de tener en cuenta:

1. La cobertura que se otorgue ha de ser paramétrica, es decir, que sea una cuantía fijada de manera anticipada, bien como un porcentaje del volumen de negocio o de las ventas, o de cualquier parámetro fácilmente cuantificable (Capital de Resiliencia).

2. La cobertura de ese Capital de Resiliencia se otorgará siempre que se produzca una interrupción de la actividad, que ha de ser regulada de forma específica en una normativa.

3. La cobertura del Capital de Resiliencia debe incluir un período de carencia. La opción de 15 días, desde el momento en el que se decrete el cierre de la actividad, es un plazo recomendable.

4. La duración de la cobertura no puede ser indefinida, ha de tener una duración limitada.

5. El Capital de Resiliencia ha de vincularse a una cuantía a tanto alzado que incluya los gastos fijos, menos salarios, más cotizaciones a cargo de la empresa.

6. En el caso de los autónomos, el Capital de Resiliencia podría fijarse en función de la cuantía del Salario Mínimo Interprofesional.

7. El sector Comercio y la Hostelería serían las empresas a las que se le aplicaría la cobertura del Capital de Resiliencia en esta primera aproximación.

8. La cobertura del Capital de Resiliencia ha de ser obligatoria puesto que el fenómeno de anti-selección o la consideración de poca probabilidad de ocurrencia de una nueva pandemia podrían desincentivar la contratación de esta cobertura.

9. Se ha de financiar parte de la cobertura con un recargo que se aplique sobre una garantía que tengan la mayoría de los sectores objeto de cobertura.

10. La incapacidad para predecir nuevas pandemias avala la importancia de contar con un Capital de Resiliencia que permita “aguantar” a los agentes económicos.